Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuenta ahora la historia que la reina Elena de Benoic y su hermana, la reina de Gaunes, estaban juntas en el Monasterio Real. La reina de Benoic llevaba una vida honesta y santa, igual que su hermana. Enriqueció el lugar y creció, de forma que a los siete años de que entrara en él la reina había treinta monjas, todas ellas damas nobles de aquella tierra; después, trabajó tanto que consiguió que aquel lugar se convirtiera en el primero de la abadía.
La reina de Benoic tenía la costumbre de ir todos los días después de la misa mayor a la colina en la que había muerto su señor y al lago en el que había perdido a su hijo: allí rezaba todo lo que sabía por el alma de su señor —que Dios tenga piedad de ella— y por su hijo, pues estaba segura de que había muerto.
Un lunes por la mañana hizo que se celebrara muy temprano una misa cantada, pues no quería retrasarse en ir a hacer su duelo. Tan pronto como subió a la colina, empezó a llorar y a lamentarse con amargura; después fue al lago en el que había perdido a su hijo y lloraba con dolor, sin prestar atención a ninguna otra cosa.