Historia de Merlin
Historia de Merlin —¿Qué vida —le pregunta— lleva ahora vuestra hermana? ¿Está contenta o triste?
—Mi hermana —le contesta— está siempre tan pensativa por las desgracias que nos han ocurrido, que no muestra buena cara a nadie, ni a mà ni a ningún otro. Un santo hombre que se pasa el dÃa hablando con ella de Dios la ha cambiado y la ha hecho de los suyos, de forma que no hace nada más que lo que éste quiere.
—En mala hora —exclama la mujer— fue engendrado vuestro hermoso cuerpo, que nunca tendrá alegrÃa mientras sigáis a su lado. ¡Ay, Dios, si supierais las alegrÃas de otras mujeres, os apreciarÃais poco! Tenemos tal gozo cuando estamos con nuestros amigos, que, aunque sólo tuviéramos un mendrugo de pan, estarÃamos más a gusto que vos con todas las riquezas del mundo. Dios, ¿de qué vale la alegrÃa de una mujer si no está acompañada por un hombre? Mi hermosa amiga, lo digo por vos, que nunca tendréis ni sabréis lo que es la compañÃa de un hombre; y os diré por qué: vuestra hermana es mayor que vos; tendrá esa alegrÃa antes que vos y, luego, le importaréis poco. De esa forma perderéis la ocasión de gozar de vuestro hermoso cuerpo, que en mala hora fue.
Cuando la muchacha oye lo que la mujer le dice, le contesta:
—¿Cómo me voy a atrever a hacer lo que decÃs, si mi otra hermana fue condenada a muerte por lo mismo?