Historia de Merlin
Historia de Merlin Cuando el diablo comprobó que había olvidado todo lo que el santo hombre le había dicho, no dudó de que ya estaba lejos de la custodia de su maestro, «ahora podremos poner en ella a nuestro hombre». Este diablo tenía el poder de concebir y de yacer con mujer. Lo preparó todo y se acostó con ella carnalmente mientras estaba dormida, y concibió. Al punto, se despertó la doncella y, acordándose del santo hombre, hizo la señal de la cruz, a la vez que decía: «Señora Santa María, ¿qué es lo que me ha ocurrido? Me encuentro peor que cuando me acosté. Gloriosa Madre de Dios, suplicadle a vuestro querido Hijo que guarde mi alma y que proteja mi cuerpo de cualquier tormento y del poder del Enemigo».
A continuación se levanta y busca al que le había hecho aquello, pensando poder encontrarlo; corre a la puerta de la habitación, pero está cerrada; busca por todas partes en vano: entonces se da cuenta de que ha sido engañada por el Enemigo; se lamenta e invoca con gran dulzura a Nuestro Señor, rogándole que no permita su deshonra. Pasó la noche y llegó el día. Tan pronto como amaneció, el diablo se llevó a la mujer que le había ayudado a hacer esto, que para eso la había hecho ir. Cuando su hermana y los muchachos se marcharon, la hermana salió muy triste de la habitación, llamó a un servidor y le dijo que hiciera venir a dos mujeres, con las que se puso en camino en cuanto llegaron, fue a su confesor, que al verla le dice: