La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Cuenta la historia que cuando Galaz se fue del Castillo de las Doncellas cabalgó hasta llegar al Bosque Devastado. Un dÃa se encontró con Lanzarote y con Perceval que cabalgaban juntos. Ellos no lo reconocieron, pues llevaba armas que no estaban acostumbrados a ver. Lanzarote le ataca el primero, quebrando su lanza en medio del pecho; Galaz lo golpea con tanto vigor que lo derriba a él y a su caballo, pero sin hacerle ningún otro daño. Sacó entonces la espada, pues tenÃa la lanza rota, y hiere a Perceval con tanta fuerza que le rompe el yelmo y la cofia de hierro y si la espada no se le hubiera vuelto en la mano, lo hubiera matado sin dificultad, pero no tiene la fuerza suficiente como para mantenerse en la silla, sino que va al suelo con tal golpe que no sabe si es de dÃa o de noche. Aquel combate se realizó ante una ermita en la que habÃa una anacoreta, que al ver a Galaz le dijo:
—Id con Dios y que Él os conduzca. Si os conocieran tan bien como yo os conozco, ciertamente no habrÃan tenido la osadÃa de atacaros.
