La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Cuando Galaz oye estas palabras, le entra un gran miedo de que lo reconozcan. Pica su caballo con las espuelas y se van tan deprisa como puede el animal. Cuando aquéllos se dan cuenta de que se va, cabalgan a toda prisa. Pero les resulta claro que no lo podrán alcanzar y se vuelven, tan dolientes y tan tristes que querrÃan morir sin demora, pues odian mucho sus propias vidas, y entonces se meten en el Bosque Devastado.
Asà se quedó Lanzarote en el Bosque Devastado, doliente y triste por el caballero que ha perdido, y dice a Perceval:
—¿Qué podremos hacer?
Perceval responde que no sabe cómo encontrar consuelo a su tristeza por no haber alcanzado al caballero.
—Y, además —continúa Perceval—, la noche nos ha sorprendido en un lugar tal del que no podremos salir nunca más si la ventura no nos lanza fuera. Por eso creo que lo mejor es volver al camino, ya que si empezamos a desviarnos desde aquÃ, no creo que encontremos el sendero adecuado en mucho tiempo. Vos haced lo que os guste, pero yo creo que será mayor nuestro provecho si nos volvemos que si seguimos adelante por aquÃ.
Lanzarote dice que de grado no se volverÃa, sino que buscará al que lleva el escudo blanco, pues no volverá a encontrarse bien hasta que no sepa quién es.