La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial La vÃspera de Pentecostés, cuando los compañeros de la Mesa Redonda habÃan llegado a Camaloc, después de haber oÃdo los oficios, cuando iban a colocarles las mesas a la hora de nona, entonces entró en la sala a caballo una bellÃsima doncella; habÃa venido muy deprisa, como bien se podÃa apreciar, pues sus cabellos estaban aún empapados de sudor. Descabalgó y se dirigió al rey; éste la saluda y le dice que Dios la bendiga.
—Señor —dice ella—, por Dios, indicadme si Lanzarote se encuentra aquÃ.
—En verdad que sà —responde el rey—, vedlo ahÃ.
Lo señala y ella se dirige a donde está, diciéndole:
—Lanzarote, os comunico, de parte del rey Pelés, que debéis acompañarme al bosque.
Él le pregunta que de quién es.
—Soy —contesta— de aquel de quien os he hablado.
—¿Y para qué me necesitáis?
—Eso ya lo veréis —le responde aquélla.
—Por Dios, iré con gusto.
