La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Entonces ordena a un escudero que ensille su caballo y le traiga las armas. Al instante está hecho todo. Cuando el rey y los demás que estaban presentes ven esto, les pesa mucho, pero como se dan cuenta de que no conseguirán que se quede, le dejan ir. La reina le pregunta:
—Lanzarote, ¿acaso nos vais a abandonar un dÃa tan señalado como hoy?
—Señora —le responde la doncella—, sabed que lo tendréis de nuevo aquà mañana antes de la hora de cenar.
—Id entonces —dice—, pues, si mañana no volviera, no irÃa hoy con mi consentimiento.