La busqueda del santo Grial

La busqueda del santo Grial

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Así le hablaba el buen hombre a Lanzarote y de tal forma le retuvo tres días junto a él. Lanzarote se consideraba muy feliz porque Dios le había enviado a aquella parte, junto a aquel ermitaño que le había enseñado tan bien que pensaba que por eso valdría más que durante el resto de su vida.

Cuando llegó el cuarto día, el anciano mandó a su hermano que le enviara armas y caballo para un caballero que había estado con él. El hermano cumplió de buen gusto el deseo. Al quinto día, después de que Lanzarote hubo oído misa, se armó, montó sobre el caballo y se despidió del buen hombre llorando; le pidió por Dios que rogara por él, que Nuestro Señor no lo olvidase para que no volviera a caer en su primera desdicha. Aquél le prometió que así lo haría y a continuación se separaron.

Después de dejar al anciano, cabalgó por medio del bosque hasta la hora de prima. Y entonces encontró a un vasallo, que le preguntó:

—Señor caballero, ¿de dónde sois?

—Soy de la casa del rey Arturo.

—¿Y cómo os llamáis? Decídmelo.

Respondió que se llamaba Lanzarote del Lago.

—Lanzarote —le dice—, ¡por Dios! No es a vos a quien iba buscando, pues vos sois uno de los caballeros más desdichados del mundo.

—Buen amigo, ¿cómo lo sabéis?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker