La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial »Cuarenta y dos años después de la Pasión de Jesucristo, José de Arimatea, el buen hombre, el verdadero caballero, salió de Jerusalén por orden de Nuestro Señor, para predicar y anunciar la verdad de la Nueva Ley y las enseñanzas del Evangelio. Cuando llegó a la ciudad de Sarraz, encontró a un rey pagano que se llamaba Ewalach, que estaba en guerra con un vecino suyo rico y poderoso. Al ser recibido por el rey, le aconsejó de tal forma que obtuvo la victoria sobre su enemigo, venciéndole en el campo gracias a la ayuda que le envió. Al volver a la ciudad, recibió el bautismo por la mano de Josofes, el hijo de José. Tenía un cuñado que se llamaba Serofe cuando era pagano, pero cuando recibió la Ley tomó el nombre de Nascián; cuando el caballero se hizo cristiano y abrazó la Ley, creyó tanto en Dios y amó tanto al Creador, que fue como un pilar y un cimiento de la fe y era evidente que fue un hombre bueno y leal, porque Nuestro Señor le dejó ver los grandes secretos y las grandes maravillas del Santo Grial, que en aquel tiempo casi ningún caballero había visto, a excepción de José, pues no hubo nadie que lo volviera a ver, a no ser soñando.