La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Cuando la dama se calló, Lanzarote dijo:
—Señora, me habéis dicho tantas cosas vos y el santo hombre al que le he hablado que si caigo en pecado mortal se me deberÃa acusar más que a ningún otro pecador.
—Dios os otorgue —le contesta ella—, por su piedad, que no volváis a recaer. Lanzarote —continúa—, este bosque es muy grande y extenso; por él puede ir fácilmente un caballero durante un dÃa sin encontrar ni casa ni albergue, por eso quiero que me digáis si habéis comido, pues si no lo habéis hecho os daré de lo que Dios nos ha prestado.
Él contestó que no habÃa comido ni hoy ni ayer y ella hizo traer pan y agua. Él entra en la casa del capellán y toma la caridad que Dios le envÃa. Después de comer se marcha de allà y encomienda la dama a Dios y luego cabalga durante todo el dÃa hasta el atardecer.