La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Por la noche durmió en una roca alta y maravillosa sin otra compañía que la de Dios. Gran parte de la noche la pasó entre ruegos y oraciones y durmió un buen rato. Por la mañana, cuando vio aparecer el día, hizo el signo de la cruz en su frente y se puso de codos y de rodillas mirando hacia oriente y comenzó la oración tal como la había hecho el día anterior; después, se acercó a su caballo, lo ensilló, le puso freno y montó. Luego, volvió al camino; tal como había hecho otras veces, cabalgó hasta llegar a un valle profundo, de hermosísima vista y que estaba entre dos grandes montes dignos de admirar. Cuando llegó al valle, comenzó a pensar con amargura; mira ante sí y ve el río, que se llama Marcoise, y que dividía al bosque en dos partes; al verlo, no sabe qué hacer, pues va a tener que atravesar por medio del río, que es profundo y peligroso, y es ésta una cosa que le retiene mucho; sin embargo, pone su esperanza y su fe en Dios: espera que le quite todo el miedo y cree que pasará bien con su ayuda.