La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Mientras estaba con estos pensamientos, le sucedió algo admirable: vio salir del río a un caballero armado con armas más negras que una mora, que cabalgaba sobre un gran caballo negro. Al ver a Lanzarote, se dirigió contra él con la lanza y, sin decirle nada, le dio un golpe tan fuerte al caballo que se lo mató, pero no llegó a tocarle a él. Después, se alejó tan deprisa que Lanzarote no pudo verlo. Al momento, tras comprobar que su caballo estaba muerto, se levanta, aunque siente lo ocurrido, pues así lo ha deseado Nuestro Señor. No mira más, sino que continúa su camino armado tal como estaba y, cuando llega junto al río y no sabe cómo pasarlo, se detiene y se quita el yelmo, el escudo, la espada y la lanza y se acuesta sobre una roca, diciéndose que esperará allí hasta que Nuestro Señor le envíe socorro.