La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Héctor estuvo tan a disgusto por este sueño que se despertó de tristeza y comenzó a dar vueltas como quien no puede dormir. Galván, que tampoco dormÃa, y que se habÃa despertado por su sueño, cuando lo oyó moverse asÃ, le dijo:
—Señor, ¿dormÃs?
—Señor —le respondió—, no; acabo de despertarme por una visión admirable que he tenido mientras dormÃa.
—Por mi fe —dice Galván—, lo mismo os digo; he tenido una visión maravillosa que me ha despertado y os digo que no estaré a gusto antes de saber la verdad de ella.
—Lo mismo os digo —añade Héctor—: no volveré a estar a gusto hasta que sepa la verdad de Lanzarote, mi hermano.