La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Después de decir estas palabras, se marchan; pero cuando se habÃa alejado un poco, el buen hombre llama a Galván, y cuando se ha acercado le dice:
—Galván, hace mucho tiempo que eres caballero y nunca has servido a tu Creador sino en poca cosa. Eres un árbol viejo, y no te quedan ni más hojas, ni más frutos; por eso, piensa que Nuestro Señor no tendrá de ti más que la corteza y los nudos, ya que el Enemigo se ha llevado la flor y el fruto.
—Señor —dice Galván—, si yo tuviera ocasión de hablar con vos, hablarÃa con gusto, pero mirad allà a mi compañero que ya va descendiendo; por eso conviene que me marche, pero tened por seguro que volveré tan pronto como pueda, pues tengo un gran deseo de hablar con vos en privado.
Entonces se separan el uno del otro; los dos caballeros descienden por el terraplén y llegan a sus caballos; montan y cabalgan hasta que cae el dÃa. Aquella noche la pasaron en casa de un guardabosque, que les albergó muy bien y les hizo una gran fiesta. La mañana siguiente se alejaron de aquel lugar y tomaron otra vez el camino; cabalgaron largo tiempo sin encontrar ningún hecho que sea digno de contar. La historia deja ahora de hablar de ellos dos y vuelve a Boores de Gaunes.