La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial —Señor —responde Boores—, según lo que me decÃs, me parece que no serán compañeros todos, aunque lo deseen, pues en un servicio tan alto como éste, que es el servicio mismo de Jesucristo, no debe entrar ninguno si no es a través de la confesión; el que entre de otra forma, no creo que pueda llegar a bien y que encuentre un hallazgo tan alto como éste.
—DecÃs verdad —le contesta el buen hombre.
Entonces le pregunta Boores si es sacerdote y le contesta que sÃ.
—En nombre de la Santa Caridad —dice Boores— os pido que me aconsejéis, como el padre debe aconsejar al hijo, que es el pecador que viene a la confesión, pues el sacerdote está en lugar de Jesucristo, que es el padre de todos aquellos que creen en Él, y os ruego que me aconsejéis en provecho del alma y por honor de la caballerÃa.
—Por el nombre de Dios —dice el buen hombre—, me requerÃs para una gran cosa y si yo errara y después cayerais en pecado mortal o en falta, me podrÃais acusar el gran dÃa espantoso ante el rostro de Jesucristo y por eso os aconsejaré lo mejor que pueda.
Entonces le pregunta cómo se llama y le dice que se llama Boores de Gaunes, que fue hijo del rey Boores y primo de Lanzarote del Lago.
Cuando el buen hombre oye estas palabras responde: