La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial —¿Cómo sabéis si yo estaré? —pregunta Boores.
—Bien sé que estaréis allà tres compañeros de la Mesa Redonda.
—Entonces, os juro como leal caballero, que no comeré nunca más que pan y agua, hasta la hora en que esté sentado en la mesa en la que decÃs.
El buen hombre le da las gracias por esta abstinencia que hará por amor al verdadero Crucificado.
Aquella noche se acostó Boores sobre la hierba verde que el clérigo habÃa recogido alrededor de la capilla y por la mañana, tan pronto como apareció el dÃa, se levantó Boores y el buen hombre se le acercó y le dijo:
—Señor, he aquà una cota blanca que vestiréis en lugar de camisa; será el signo de la penitencia y os servirá como castigo de la carne.