La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial »El rey Varlán, que se llama Rey Tullido, mientras que pudo cabalgar honró mucho a la Santa Cristiandad y protegió a los pobres más que nadie sabe y fue de tan buena vida que no se encontraría a nadie semejante en la cristiandad, pero un día estaba cazando en un bosque suyo que llegaba hasta el mar y perdió los perros, a los cazadores y a todos sus caballeros, menos a uno solo, que era primo hermano suyo; cuando vio que había perdido todo su séquito, no supo qué hacer, pues se veía tan metido en el bosque que no sabía cómo salir, ya que desconocía el camino; entonces él y su caballero tomaron un camino y erraron hasta que llegaron a la orilla del mar, hacia la parte de Irlanda. Cuando llegó allí, encontró esta nave en la que estamos ahora, se acercó a la borda y halló las letras que habéis visto. Al verlas, no retrocedió como si se sintiera temeroso hacia Dios por todas las bondades que caballero terreno podía tener; entró en la nave solo, pues el caballero que le acompañaba no tuvo el atrevimiento de entrar, y cuando encontró esta espada, la sacó de la vaina tal como habéis podido apreciar, pues antes no se veía nada de la hoja, y la desenvainó sin tardar; pero entonces entró allí una lanza con la que fue golpeado entre los dos muslos con tanta fuerza que quedó tullido, tal como se ve aún y, desde aquel momento, no pudo sanar y no lo hará antes de que vayáis a verlo. Así fue herido por la osadía que tuvo; y por esta venganza se dice que fue más traidora cuando debía ser más fiel, pues era el mejor caballero y el más noble que entonces había.