La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial —En nombre de Dios, doncella —le dicen—, nos habéis contado tantas cosas que vemos ahora que no se debe dejar de tomar la espada por esas letras.
Miran entonces la cama y ven que es de madera, sin colchón. En medio, por delante, tenÃa una tabla vertical clavada a las demás tablas y que era de la longitud de la cama. Por la parte de atrás habÃa otra, frente a la primera, mucho más recta; de una de las tablas verticales a la otra habÃa tanto espacio como la cama tenÃa de lado a lado; por encima de éstas habÃa otra, cuadrada, que estaba clavada en las dos; la que estaba clavada por delante era más blanca que nieve recién caÃda y la de atrás era tan roja como gotas de sangre bermeja; la que iba por encima de las dos era tan verde como la esmeralda: de estos tres colores eran las tres tablas que habÃa por encima de la cama y sabed, verdaderamente, que eran sus colores naturales, sin pintura, pues no habÃan sido colocadas allà por hombre mortal, ni por mujer. Para que lo pudieran entender muchas gentes, que lo tendrÃan a cuento si no se les explicara cómo era posible esto, la historia se desvÃa aquà un poco de su recto camino y de su materia, para explicar cómo tenÃa la madera estos tres colores.