La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Aquella noche durmió Salomón en un pabellón suyo, cerca de la nave, con poca escolta y cuando ya se había dormido, le pareció que del cielo bajaba un hombre, con gran compañía de ángeles, y que descendían hacia la nave: cuando hubieron entrado dentro, tomaba agua que uno de sus ángeles llevaba en un cubo de plata y se la echaba a toda la nave; y después se acercaba a la espada, escribiendo letras sobre la cruz y el puño; luego, se acercaba a la borda de la nave y hacía otras letras y después de haberlo hecho, fue a acostarse en la cama. Desde este momento, Salomón no supo qué pasaba con él, pues se desvaneció con toda su compañía.
La mañana siguiente, nada más amanecer, tan pronto como Salomón se despertó, se acercó a la nave y encontró en la borda escritas unas letras que decían así: «OYE TÚ, HOMBRE QUE QUIERES ENTRAR DENTRO DE MÍ, MIRA Y PROCURA NO ENTRAR SI NO ESTÁS LLENO DE FE, PUES YO NO SOY MÁS QUE FE Y CREENCIA. TAN PRONTO COMO FALTES EN LA CREENCIA YO TE FALTARÉ, DE TAL FORMA QUE NO TENDRÁS NINGUNA SUJECIÓN, NI AYUDA DE MÍ, SINO QUE TE DEJARÉ CAER EN EL MOMENTO EN QUE SEAS ALCANZADO POR LA FALTA DE FE».