La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Cuando la doncella, que era hermana de Perceval, los oye hablar de este modo, les dice:
—Señores, no os desesperéis, pues si Dios quiere, antes que nos vayamos, será cambiado el tahalà y será puesto uno tan hermoso y tan rico como tiene que ser.
Entonces abrió la doncella un cofre que tenÃa y sacó un tahalà hecho de oro y de seda y de cabellos de gran riqueza; los cabellos eran tan hermosos y resplandecientes que apenas se distinguÃa el hilo de oro de los cabellos, y engarzadas por medio habÃa piedras preciosas extraordinarias; además, tenÃa dos lazos de oro, tan ricos que apenas se podÃan encontrar semejantes.
—Buenos señores —les dice—, he aquà el tahalà que debe ponérsele. Sabed —continuó— que lo hice con lo que tenÃa de más querido, que eran mis cabellos, y no debe ser tomado por maravilla que los quisiera, pues el dÃa de Pentecostés en que fuisteis nombrado caballero, señor —le dice a Galaz—, tenÃa yo la cabeza más hermosa que tuvo ninguna mujer del mundo, pero tan pronto como supe que esta aventura me habÃa sido preparada y lo que tenÃa que hacer, me hice tonsurar rápidamente y tejà estas correas tal como las podéis ver.