La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial —Os digo —le contesta Perceval—, que a su cabecera he colocado una carta que muestra todo su parentesco, explica cómo ha muerto y todas las aventuras que ha ayudado a terminar, y asÃ, si es encontrada en un paÃs extraño, se sabrá bien quién es.
Galaz le dice que ha hecho muy bien, «pues cualquiera que encuentre ahora su cuerpo la honrará mucho más que antes, ya que conocerá la verdad de su persona y de su vida».
Mientras que se podÃa ver la nave, se quedaron a la orilla los del castillo, llorando tristemente la mayorÃa de ellos, pues la doncella habÃa mostrado una gran generosidad al haberse entregado a la muerte por salvar a una dama de un paÃs extraño y decÃan que nunca habÃa hecho cosa semejante una doncella. Cuando ya no podÃan divisar la nave, entraron en el castillo; los compañeros dijeron que no entrarÃan, por amor a la doncella que habÃan perdido en él. Permanecieron fuera y pidieron que les sacasen las armas y asà lo hicieron aquéllos.