La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial —Sà —contestó—, bien lo sé, pues la carta que hay a su cabecera cuenta de manera clara la verdad. Decidme, por Dios, si habéis llevado a cabo la aventura de la Espada del Extraño TahalÃ.
—Señor —le responde—, sÃ. Y si nunca visteis esa espada, hela aquÃ.
Cuando Lanzarote la mira, piensa que sin duda es la misma; la toma por el puño y comienza a besar la cruz, la vaina y la hoja. Ruega entonces a Galaz que le cuente cómo la encontró y dónde. Éste le explica cómo era la nave que la mujer de Salomón mandó construir en otro tiempo, cómo eran las tres maderas y cómo Eva, la primera madre, habÃa plantado el primer árbol, cuyas tablas eran, por naturaleza, blancas, verdes y rojas. Después de haberle hablado de la forma de la nave y de las letras que encontraron en ella, dijo Lanzarote que nunca habÃa llegado a ningún caballero una aventura tan alta como la que les habÃa sucedido.
Lanzarote y Galaz permanecieron en aquella nave medio año y más, de tal manera que no habÃa ninguno que no pensara servir a su Creador de todo corazón.