La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Cuenta ahora la historia que cuando Galaz se separó de sus compañeros, cabalgó tres o cuatro días sin encontrar aventuras que merezcan ser mencionadas. Al quinto día, después de la hora de vísperas, se dio cuenta de que su camino le llevaba directamente a una abadía blanca. Al llegar allí, llamó a la puerta y los frailes salieron, haciéndole desmontar cortésmente, pues bien supieron que era un caballero andante. Uno de ellos tomó el caballo y otro le acompañó a una sala baja para desarmarle. Después de haberle aligerado de sus armas, vio a dos compañeros de la Mesa Redonda; uno era Bandemagus y el otro Yván el Bastardo. Tan pronto como lo vieron, lo reconocieron y corrieron a él con los brazos abiertos para saludarle con alegría, pues estaban muy contentos de haberle encontrado. Se le presentaron y él, al reconocerlos, les mostró un gran gozo y les honró mucho, como hermanos y compañeros que eran.
Por la tarde, después de comer, fueron a solazarse a la huerta, que era muy hermosa; se sentaron bajo un árbol y entonces les preguntó Galaz cómo habían llegado allí.
