La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial »Cuando ibais a ser nombrado caballero, fuisteis a confesaros, de forma que entrasteis en la orden de caballería limpio y purgado de todas las suciedades y de todos los pecados de los que os sentíais culpable; y así iniciasteis la Búsqueda del Santo Grial, en la forma en que debíais; pero cuando el diablo vio esto, lo sintió mucho y pensó vejaros tan pronto como llegara su momento. Así lo hizo, y os diré cuándo fue: cuando os alejasteis de la abadía en la que habíais sido nombrado caballero; el primer encuentro que tuvisteis fue la señal de la verdadera Cruz: ésta es la señal de la que más debe fiarse un caballero; pero había aún algo más. Había unas palabras que os indicaban dos caminos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Por el de la derecha debíais entender el camino de Jesucristo, el camino de piedad, en el que los caballeros de Nuestro Señor vagan noche y día, de día según el alma, y de noche siguiendo el cuerpo. Por el de la izquierda debéis entender el camino de los pecadores, en el que llegan grandes peligros a los que se meten en él. Como no era tan seguro como el otro, el letrero prohibía la entrada a cualquiera que no fuera mejor que los demás, es decir, si no estaba tan seguro en el amor de Jesucristo que no pudiera caer en pecado. Cuando viste el letrero te preguntaste admirado qué podía ser; entonces te hirió el Enemigo con uno de sus dardos. ¿Sabes con cuál? Con el del orgullo, pues pensaste que saldrías del paso con tu valor. Y así fuiste engañado por el entendimiento, pues el escrito hablaba de la caballería celestial y tú interpretaste de la secular, por lo que fuiste orgulloso y por eso caíste en pecado mortal.