La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial »Cuando te separaste de Galaz, el Enemigo, que te había encontrado débil, fue contigo y pensó que poco había hecho aún si no te hacía caer en otro pecado, para meterte en el infierno haciéndote pecar dos veces. Entonces te preparó una corona de oro, haciéndote caer en la envidia tan pronto como la viste. Al cogerla caíste en dos pecados mortales, orgullo y envidia. Al ver que también habías caído en envidia, y que te llevabas la corona, se convirtió en caballero pecador e intentó hacerte tanto daño como si ya fueras suyo y deseaba matarte. Te atacó enfilándote con la lanza, y te hubiera matado, pero la señal de la cruz que hiciste te salvó. De todas formas, Nuestro Señor te puso en el miedo de morir porque te habías salido de su servicio y para que otra vez te fiaras más de la ayuda de Nuestro Señor que de tu fuerza. Para que tuvieras pronto socorro, te envió a Galaz, el santo caballero, contra los dos caballeros que significaban los dos pecados que se habían albergado en ti y que no pudieron resistirse ante él, pues estaba sin pecado mortal. Ya os he explicado por qué motivo os han ocurrido estos sucesos. Ellos dicen que la causa es hermosa y digna.