La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial A la hora de nona comenzaron a llegar gentes que conocían las nuevas de que el castillo había sido reconquistado. Celebraron grandes fiestas en honor de Galaz, como si hubiera sido el señor. Él invistió a la hija del duque con el castillo y con todo lo que de él dependía. Y procuró que todos los caballeros de la comarca se hicieran vasallos de la doncella; les hizo jurar a todos que no volverían a mantener nunca más esta costumbre y, después, cada doncella se fue a su país.
Galaz permaneció todo el día allí y le rindieron muchos honores. A la mañana siguiente llegó la noticia de que los siete hermanos habían muerto, y Galaz preguntó quién los había matado.
—Señor —le responde un criado—, ayer cuando se alejaron de vos, encontraron a Galván, a su hermano Gueheriet y a Yvaín. Se atacaron los unos a los otros y la desdicha cayó sobre los siete hermanos.
Galaz se admira por este acontecimiento; pide sus armas, se las llevan, y cuando ya está armado se va del castillo. Los criados le acompañan un buen trecho, hasta que les hace volver, él toma su camino y cabalga totalmente solo.
Aquí deja la historia de hablar de él y vuelve a Galván.