La canción de Rolando
La canción de Rolando El rey le da el arco y Rolando lo recibe.
DICE EL emperador a su sobrino Rolando:
—Buen caballero, sobrino mÃo, os ofrezco la mitad de mis mesnadas. Bien lo sabéis. Conservadlas con vos, serán vuestra salvación.
—Nada de eso haré —responde el conde—. ¡Dios me confunda, si desmiento mi estirpe! Quedarán conmigo veinte mil animosos franceses. Cruzad vos los puertos con toda tranquilidad. HarÃais mal en temer a nadie, estando vivo yo.
EL CONDE Rolando ha montado su corcel. Hacia él se dirige su compañero, Oliveros. Llegan luego Garin y el esforzado conde Gerer, y Otón y Berenguer, e igualmente Astor y el gallardo AnseÃs. Y también se le acercan Gerardo de Rosellón, el viejo, y el opulento duque Gaiferos.
—¡Por mi testa —exclama el arzobispo— que he de acompañaros!
—¡Y yo iré con vos! —dice el conde Gualterio—; soy leal a Rolando, y no he de faltarle.
Y todos ellos eligen los veinte mil caballeros que habrán de acompañarlos.
EL CONDE Rolando llama a Gualterio de Ulmo y le dice:
