La canción de Rolando
La canción de Rolando El rey Marsil le entrega, pues, el guante.
EL SOBRINO de Marsil alza el guante en el puño y se dirige a su tÃo con altivas palabras:
—Buen rey y señor mÃo: me habéis hecho gran don. Elegidme ahora doce de vuestros barones, que con ellos habré de combatir a los doce pares.
Falsarón, hermano del rey Marsil, es el primero en responder:
—Sobrino, buen caballero, iremos, pues, vos y yo y por cierto que daremos batalla a la retaguardia del gran ejército de Carlos. ¡Está escrito: perecerán por nuestras manos!
POR OTRO lado llega el rey CorsablÃn. Es oriundo de BerberÃa y conocedor de las artes maléficas. Habla como cumplido barón: ni por todo el oro de Dios consentirÃa en cometer una villanÃa.
Se acerca también al galope MalprimÃs de Brigantia: son tan ligeros sus pies que aventajarÃa a un corcel a la carrera. Con voz sonora, grita ante Marsil:
—Estaré presente en Roncesvalles. Si allà encuentro a Rolando, bien sabré derrotarlo.
UN NOBLE de Balaguer se halla entre ellos. Su cuerpo se muestra lleno de gallardÃa y su rostro es abierto y esforzado. Una vez montado en su corcel y cubierto con su armadura, tiene muy buena estampa. Su valor le ha granjeado gran fama: ¡qué noble barón, si cristiano fuera!
