La canción de Rolando
La canción de Rolando JOSEPH BÉDIER, que realizó la versión moderna de La Chanson de Roland, es también autor de un erudito prólogo que encabeza la edición francesa de la obra, y que no reproducimos por considerarlo de limitado valor para el lector de habla castellana, ya que se refiere sobre todo al aspecto lingüístico del poema. Sin embargo, conviene destacar en él algunos elementos de interés general. Bédier, notable estudioso, ha dedicado largos años a su labor de investigación, cuyos resultados ha publicado en un volumen de comentarios de La Chanson de Roland. Según su autorizada opinión, el único manuscrito que ha conservado la belleza integral del célebre poema es el que lleva el número 23 del fondo Digby de la Biblioteca Bodleyana de Oxford, al cual se ha remitido para sus trabajos. Este manuscrito, que reúne 4002 versos, y está firmado «Turoldus» es, nos dice Bédier, obra de un copista anglo-normando que realizó la transcripción hacia 1170. Siempre según Bédier, el poeta debió escribir La Chanson de Roland hacia 1100. Queda la incógnita del idioma o dialecto en que fue compuesto el poema, y que ha dado lugar a varias teorías, adaptada cada una de ellas a una versión distinta de la obra, Joseph Bédier, que ha examinado detenidamente los demás manuscritos, cotejándolos con el oxoniense, llega, a la conclusión terminante de que este último es el único valedero. En apoyo de su aserto, nos hace notar que cuando se presenta una discrepancia entre la versión de Oxford y alguna de las demás versiones, es siempre notorio el error, de la última, error que, por otra parte, repiten los manuscritos posteriores. De ahí que éstos no puedan ser considerados como transcripciones directas del original, sino como copias de documentos que han sufrido alteraciones y modificaciones. Queda de este modo establecido que la presente traducción castellana ha sido hecha sobre un texto a todas luces fidedigno.
