La canción de Rolando
La canción de Rolando CONTEMPLA el conde Rolando la gran mortandad de los suyos y llama a Oliveros, su amigo:
— ¡Buen señor, querido compañero, por Dios!, ¿qué os parece? ¡Ved cuántos bravos yacen por tierra! ¡Buen motivo tenemos para apiadarnos de Francia, la dulce y bella! ¡Cuan desierta quedará, vacÃa de tales barones! Ah, rey amigo, ¿por qué no estáis aquÃ? ¿Qué podrÃamos hacer, hermano Oliveros? ¿Cómo darle noticias de nosotros?
Responde Oliveros:
—¿Cómo? No lo sé. Ello podrÃa dar lugar a que se nos afrentase, ¡y antes prefiero morir!
ROLANDO dice:
—Tocaré el olifante. Llegará a oÃdos de Carlos, que está pasando los puertos. Os lo juro, retornarán los francos. Responde Oliveros:
—¡Fuera para todos vuestros parientes gran deshonor y oprobio y pesara sobre ellos esta afrenta durante toda la vida! Cuando yo os lo aconsejé, nada hicisteis. Hacedlo ahora, mas no será por indicación mÃa. ¡No fuera propio de un valiente tocar el cuerno! ¡Ya vuestros dos brazos tenéis cubiertos de sangre!
—¡Buenos golpes he dado! —dice el conde.
—¡DURA ES nuestra batalla! —dice Rolando—. Tocaré mi cuerno y el rey Carlos lo escuchará.
