La canción de Rolando

La canción de Rolando

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CLXVI

EL CONDE Rolando recobra el conocimiento y se incorpora, mas padece crueles sufrimientos. Mira hacia arriba y hacia abajo: sobre la hierba verde, más allá de sus compañeros ve que yace en el suelo el noble barón, el arzobispo, que Dios había enviado entre los hombres para representarlo. Hace el arzobispo su acto de contrición, vuelve los ojos al cielo y, juntando sus manos, las eleva: ruega a Dios que le otorgue el paraíso. Ya se muere, el guerrero de Carlos. Fue durante toda su vida su adalid contra los infieles, por sus recias batallas y sus sermones admirables. ¡Así le otorgue Dios su santa bendición!

CLXVII

EL CONDE Rolando ve al arzobispo caído en tierra. Ve derramarse por el suelo sus entrañas, fuera del cuerpo, y gotear sus sesos por la frente. Bien en el medio del pecho le ha cruzado las manos blancas, tan bellas. Rolando comienza a lamentarse sobre él, según la ley de su tierra:

—¡Ah!, gentil señor, caballero de buena raza, en esta hora te encomiendo al Todopoderoso del cielo. Jamás habrá quien mejor lo sirva. Jamás, desde los apóstoles, hubo profeta como vos para amparar la ley y atraer a los hombres. ¡Que no sufra vuestra alma privación alguna! ¡Que le sean abiertas las puertas del paraíso!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker