La leyenda de Yurupary
La leyenda de Yurupary Y ahora entremos en la casa, pero cuando llegue la noche al centro del cielo deberán reunirse todos aquí.
Cuando entraron a la Yurupary-oca, encontraron a los cuatro viejos a punto de morir de hambre.
El día siguiente de la muerte de Ualri se habían ocultado allí, dispuestos a dejarse morir de hambre, pues no encontraban una excusa para justificar la ausencia de su compañero.
Apenas los vio Yurupary, leyó rápidamente su pensamiento, y dijo:
—¿Creen que la muerte puede borrar los errores que han cometido?
No es una vergüenza que un joven sea vencido por una mujer, pero cuando los cabellos blancos dicen que la juventud está ya lejana, es una liviandad digna de castigo.
Y ahora, vayan algunos al bosque y tráiganme hojas de yuacáua para poder pescar pronto; es menester salvar a estos viejos insensatos.
Y llegaron las hojas de yuacáua, y él las trenzó juntas, y habiendo sacado de su matiry un pedazo de resina de cunauarú, frotó con ella la nueva red y ordenó que fueran a pescar al río.