La leyenda de Yurupary
La leyenda de Yurupary Cuando los pescadores estaban recogiendo las redes en tierra, saltó del agua una gran cantidad de iuhy, que entrando por la puerta rápidamente llenó la sala principal.
—Preparen de comer lo de los viejos, y después que cada uno se ocupe de sà mismo.
Llegó la hora de la reunión, y los tenuinas se encontraron encima de la casa de Yurupary.
—Antes de seguir dando las leyes que deben regir los usos y costumbres de la gente de esta tierra —comenzó Yurupary—, quiero contarles una historia que nos atañe:
»En el principio del mundo el Señor de todas las cosas apareció sobre la tierra y dejó allà un pueblo tan feliz, que pasaba la vida solo bailando, comiendo y durmiendo.
»En aquel tiempo las costumbres de los habitantes de esa tierra no permitÃan que nadie bailara con una mujer que no fuera la suya, so pena de tener que quitarse la vida por su propia mano, o de ser quemado vivo.
»Apenas nacÃa alguien, los padres le procuraban un compañero para que no estuviera solo más tarde.
»Sucedió que las mujeres nacÃan en mayor número, superando a los hombres, y el tuixáua mandó construir un lugar donde se pusiese a las solteras, en espera de que se les pudiera dar esposo.