La Perla numero 11
La Perla numero 11 —Sigue. Dime si te gusta y lo que sientes.
—Me gusta sentir tu polla follando mi coño.
—¡Oh! Continúa... Siento que me voy a correr.
—Polla... Coño... Vientre... Culo.
Después sacó de repente la polla de mi coño para echarme sobre mi bajo vientre un torrente de cálida leche que me llegó hasta las tetas.
En lo sucesivo, ni Mr. T. ni yo perdimos la menor oportunidad para entregarnos al dulce rito de Venus, y no tardó él en enseñarme los distintos modos de gozar. Me convencà de que podÃa confiar en él, porque era muy discreto y ponÃa especial cuidado en no hacerme daño.
También aumentó mi confianza con Susan, y gracias a ella le hice saber que ya habÃa sido follada, aunque sin revelarle que habÃa sido Mr. T.
Una noche la convencà para que me contara, con todos sus detalles, algunas escenas de amor vividas entre su hermana mayor, Joan, y su novio, Mr. John C.
—Acostumbraban a llevarme de paseo con ellos. Por lo general iban al bosque, donde tenÃan un lugar de descanso favorito, bien protegido por el ramaje de los árboles, pero cuando llegaban al mismo acostumbraban a enviarme a recoger moras o flores.