La vida de Lazarillo de Tormes
La vida de Lazarillo de Tormes —Mira, mozo, los sacerdotes han de ser muy templados en su comer y beber, y por esto yo no me desmando como otros.
Mas el lacerado mentÃa falsamente, porque en cofradÃas y mortuorios que rezamos, a costa ajena comÃa como lobo y bebÃa más que un saludador.
Y porque dije de mortuorios, Dios me perdone, que jamás fui enemigo de la naturaleza humana sino entonces. Y esto era porque comÃamos bien y me hartaban. Deseaba y aun rogaba a Dios que cada dÃa matase el suyo. Y cuando dábamos sacramento a los enfermos, especialmente la extremaunción, como manda el clérigo rezar a los que están allÃ, yo cierto no era el postrero de la oración, y con todo mi corazón y buena voluntad rogaba al Señor, no que le echase a la parte que más servido fuese, como se suele decir, mas que le llevase de aqueste mundo.