Las mil y una noches segun Galland
Las mil y una noches segun Galland No parecerá extraño que Aladino, tras haber permanecido durante tanto tiempo en las tinieblas más espesas, se sintiese en principio deslumbrado por la luz del día; poco a poco sus ojos se fueron habituando y, mirando alrededor suyo, mucho se sorprendió al no ver abertura alguna sobre la tierra. No podía comprender de qué manera se encontraba tan súbitamente fuera de sus entrañas; tan sólo el lugar donde las ramas habían sido encendidas le hizo reconocer, poco más o menos, dónde estaba la cueva. Después, volviéndose en dirección a la ciudad, la distinguió en el centro de los jardines que la rodeaban; reconoció el camino por donde el mago africano lo había traído y empezó a desandarlo dando gracias a Dios por volverse a ver otra vez en el mundo, después de haber desesperado de regresar. Llegó a la ciudad y se arrastró hasta su casa con grandes esfuerzos. Al entrar, la alegría de volver a ver a su madre, unida a la debilidad derivada de un ayuno de cerca de tres días, le produjeron un desvanecimiento que se prolongó por algún tiempo.