Las mil y una noches
Las mil y una noches 
COMENDADOR de los creyentes. La historia que voy a referir a Vuestra Majestad es de las más sorprendentes que existen. Las dos perras negras y yo somos tres hermanas de madre y padre, y os diré por qué circunstancia viven hoy bajo, forma tan extraña.
Las dos jóvenes que viven conmigo, y están aquí presentes, son hermanas mías también, pero de otra madre. La que tiene las cicatrices se llama Amina, la otra Sofía, y yo Zobeida: Luego que murió nuestro padre, dividimos por partes iguales la herencia; mis dos hermanas fueron a vivir con su madre, y nosotras tres nos quedamos en compañía de la nuestra, que al morir nos dejó mil cequíes a cada cual. Las dos mayores, pues yo soy la menor, se casaron y me quedé sola. El marido de la primera se fué con su esposa a África, donde no tardó en morir casi en la miseria.
