Las mil y una noches
Las mil y una noches 
SEÑOR —le dije—, mi hermano mayor, llamado Bacbuc, el jorobado, era sastre. Cuando hubo acabado su aprendizaje, alquiló una tienda enfrente de un molino; pero como aun no tenÃa parroquianos, lo pasaba trabajosamente; al paso que el molinero estaba muy acomodado y poseÃa una hermosÃsima mujer. Un dÃa que mi hermano estaba trabajando en su tienda, alzó la cabeza y vió a la molinera asomada a la ventana y que miraba a la calle. Hallóla tan hermosa que vino a quedar prendado de ella. En cuanto a la molinera, ningún caso hizo de él; cerró la ventana y no volvió a asomarse en todo el dÃa. Sin embargo, el pobre sastre no hacÃa más que alzar la cabeza y los ojos al molino, y mientras se estaba afanando, más de una vez se pinchó los dedos, y su trabajo aquel dÃa no fué muy cumplido. Por la tarde, cuando hubo de cerrar su tienda, hÃzosele cuesta arriba, porque esperaba que la molinera se asomarÃa otra vez; mas al fin tuvo que cerrarla y retirarse a su habitación, en donde pasó una malÃsima noche.
Verdad es que con este motivo se levantó más temprano, y que la impaciencia de ver a su amada le llevó antes a la tienda, pero tampoco logró su anhelo en todo el dÃa, pues la molinera no se asomó sino una sola vez, aunque bastó esto para que mi hermano quedase muy enamorado.
