Las mil y una noches
Las mil y una noches 
EL dÃa primero del año es una festividad antigua y solemne en todo el ámbito de la Persia, cuyos habitantes lo designan con el nombre del Nevrur, y no sólo en las ciudades populosas, sino en todos los lugares y aldeas, se celebra con extraordinarios regocijos.
Pero los que se verifican en la Corte, sobresalen entre los demás por la variedad de peregrinas diversiones y por la concurrencia de los extranjeros, atraÃdos por los premios y la liberalidad de los reyes, que nada omiten a fin de revestir el acto de sin igual pompa y magnificencia. En una de aquellas festividades se presentó en Chiraz, que era la capital del reino, un hombre indio con un caballo tan galanamente enjaezado y con tanta maestrÃa conducido, que el Rey y todos los cortesanos lo creyeron al pronto un caballo verdadero.
Postróse el indio delante del trono, y dijo al soberano:
—¡Señor! Puedo asegurar a Vuestra Majestad que no ha visto nunca nada tan portentoso como este caballo, no por lo perfecto de su construcción, sino por el uso maravilloso que se hace de él, cuando se posee mi secreto. Montado en él, si quiero trasladarme a la región del aire, a cualquier paraje de la tierra por distante que esté, lo ejecuto al momento. En esto consiste el mérito del caballo, y estoy pronto a probarlo en presencia de Vuestra Majestad si asà se digna disponerlo.
