Las mil y una noches

Las mil y una noches

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CONCLUSIÓN

SCHEZNARDA había terminado sus cuentos, y no acertando a comenzar otro, se postró a los pies del Sultán, diciéndole con voz suplicante:

—Poderoso rey del mundo, durante mil y una noches vuestra esclava os ha contado historias divertidas y agradables. ¿Estáis satisfecho o persistís en vuestra antigua resolución?

—Cortarte la cabeza sería demasiado poco —repuso el Sultán—. Tus últimas historias me dejan mortalmente anonadado.

Entonces Scheznarda hizo una señal a la nodriza, y al punto apareció ésta conduciendo a tres niños. Uno de ellos caminaba solo, el otro hacíalo con ayuda de las andaderas, y el tercero estaba aún en lactancia.

—Gran Príncipe, ved aquí vuestros hijos: no por el mérito de mis cuentos, sino por el amor a ellos, os suplico que me hagáis gracia de la vida. ¿Qué sería de estas tiernas criaturas si yo muriese?

Y diciendo esto, estrechaba a los niños contra su pecho deshecha en lágrimas.

El Sultán, hondamente conmovido, abrazó también a sus hijos.

—Te perdono —dijo luego— por amor a estos niños y porque tienes corazón de madre. ¡Vive feliz!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker