Lazarillo de Tormes
Lazarillo de Tormes Desta manera lamentaba también su adversa fortuna mi amo, dándome relación de su persona valerosa.
Pues, estando en esto, entró por la puerta un hombre y una vieja. El hombre le pide el alquilé de la casa y la vieja el de la cama. Hacen cuenta, y de dos meses le alcanzaron lo que él en un año no alcanzara[379]. Pienso que fueron doce o trece reales. Y él les dio muy buena respuesta: que saldría a la plaza a trocar una pieza de a dos[380] y que a la tarde volviesen; mas su salida fue sin vuelta.
Por manera que, a la tarde ellos volvieron, mas fue tarde. Yo les dije que aún no era venido. Venida la noche y él no, yo hube miedo de quedar en casa solo, y fuime a las vecinas y contéles el caso, y allí dormí.
Venida la mañana, los acreedores vuelven y preguntan por el vecino, mas a estotra puerta[381]… Las mujeres le responden:
—Veis aquí su mozo y la llave de la puerta.