Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha »De este modo, Cunda, he enseñado cómo erradicar, cómo corregir la actitud mental, cómo evitar, cómo superar y cómo extinguir totalmente los fuegos.
»De manera, Cunda, que lo que un maestro lleno de compasión[133] por sus discípulos tiene que hacer por su bien, yo ya lo he hecho. Así que, Cunda, ahí tenéis árboles, ahí tenéis lugares solitarios[134], meditad y no os descuidéis, que no tengáis que arrepentiros luego. Esto es lo que os aconsejo».
Así habló el Bienaventurado, y el venerable Māha Cunda gozó y se complació con sus palabras.
Así lo he oído. En cierta ocasión, el Bienaventurado residía en Rājagaha, en el soto de bambúes, en el santuario de las ardillas. En aquel tiempo, el venerable Rāhula residía en Ambalaṭṭhikā Una tarde, el Bienaventurado, habiendo concluido su retiro, fue a Ambalaṭṭhikā donde estaba Rāhula[135]. El venerable Rāhula, viendo venir de lejos al Bienaventurado, le preparó un asiento y agua para que se lavara los pies[136]. El Bienaventurado se sentó en el sitio que le habían preparado y se lavó los pies. El venerable Rāhula le ofreció sus respetos y se sentó a un lado.
Habiendo quedado un poco de agua en el recipiente, el Bienaventurado dijo al venerable Rāhula:
—¿Ves qué poca agua ha quedado en el recipiente, Rāhula?