Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha Así habló el Bienaventurado, y los monjes gozaron y se complacieron con sus palabras.
Así lo he oído. En cierta ocasión el Bienaventurado residía en Sāvatthī, en el parque del este, en el palacio de la madre de Migāra, en compañía de discípulos veteranos[218] y muy distinguidos tales como el venerable Mahā Moggallāna[219], el venerable Mahā Kassapa, el venerable Mahā Kaccāna, el venerable Mahā Kotthita, el venerable Mahā Kappina, el venerable Māha Cunda, el venerable Anuruddha, el venerable Revata, el venerable Ānanda y otros discípulos veteranos y muy distinguidos. En aquella ocasión los monjes veteranos habían estado adiestrando e instruyendo a los nuevos monjes. Algunos monjes veteranos habían adiestrado e instruido a diez nuevos monjes, otros a veinte, otros a treinta, otros a cuarenta. Los nuevos monjes, adiestrados e instruidos por los monjes veteranos, habían logrado sucesivamente elevados estados de plenitud.
Entonces, a mediados de mes, siendo día festivo[220], habiendo luna llena y celebrándose el final del retiro de la estación de las lluvias[221], el Bienaventurado estaba sentado al aire libre rodeado por la comunidad de monjes. El Bienaventurado, viendo a la comunidad de monjes congregados en silencio a su alrededor, les dijo: