Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha »Sunakkhatta, imagina un hombre herido por una flecha impregnada de un fuerte veneno. Sus amigos, conocidos, compañeros y familiares llamarían al médico cirujano. El médico cirujano abriría aún más la herida con el bisturí, luego introduciría una sonda para localizar bien la flecha, luego quitaría la flecha y extraería el veneno pero sin dejar restos. Sabiendo[292] que no hay restos, diría: «Buen hombre, se ha sacado la flecha, se ha extraído el veneno restante y ya no hay peligro. Come cosas sanas, no comas cosas contraproducentes o se infectará la herida. De vez en cuando lava la herida y periódicamente ponle ungüento mientras siga abierta, no sea que, sin lavarla de vez en cuando y sin ponerle ungüento periódicamente, se cubra de pus y de sangre. No salgas a caminar cuando sople el aire o caliente el sol, no sea que el polvo y la suciedad te dañen la herida abierta. Buen hombre, protege la herida y dedícate a curarla».
»Ese hombre piensa: «Me han quitado la flecha, extraído el veneno restante y ya no hay peligro». Come cosas sanas y no se infecta la herida. Lava la herida de vez en cuando y le pone ungüento periódicamente, por lo que no se cubre de pus ni de sangre. No sale a caminar cuando sopla el aire o calienta el sol, y el polvo y la suciedad no le dañan la herida abierta. Protege la herida y se dedica a curarla.