Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha —Y si vieras, gran rey, que Angulimāla, habiéndose cortado pelo y barba, habiéndose puesto el hábito anaranjado, ha dado el paso de la vida del hogar a la vida sin hogar, y se abstiene de matar a seres vivientes, se abstiene de tomar lo que no le es dado, se abstiene de mentir, come una sola vez al día, es casto, virtuoso y benigno, ¿qué le harías?
—Le ofreceríamos nuestros respetos, venerable señor, nos levantaríamos, le cederíamos el asiento y le pediríamos que aceptara hábitos, comida donada, alojamiento, medicamentos[379], le daríamos resguardo, protección y defensa. Pero, venerable señor, ¿cómo puede alguien inmoral y malvado llegar a ser tan virtuoso y tener tanto dominio de sí mismo?
En aquel momento, el venerable Angulimāla estaba sentado no muy lejos del Bienaventurado. Entonces, el Bienaventurado, habiendo extendido el brazo derecho, dijo al rey Pasenadi de Kosala:
—Este, gran rey, es Angulimāla.
Entonces el rey Pasenadi de Kosala se atemorizó, quedando paralizado de miedo y con los pelos de punta. Entonces el Bienaventurado, viendo el temor, el pánico y los cabellos erizados del rey Pasenadi de Kosala, le dijo:
—No temáis, gran rey, no temáis, gran rey; no hay nada que temer de él.