Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha —He aquí, venerable señor, que por la mañana temprano… [se repite la narración anterior]… Al verla, pensé: «¡Cuánto sufren los seres! ¡En verdad, cuánto sufren!».
—Anda, Angulimāla, ve a Sāvatthī, acércate a esa mujer y dile: «Yo, hermana, desde que nací, no recuerdo haber quitado la vida intencionadamente a ningún ser viviente. En virtud de esta verdad, que te mejores tú y se mejore tu hijo[381]».
—Venerable señor, ¿no será eso mentir deliberadamente? Porque, venerable señor, yo he quitado la vida a muchos seres vivientes intencionadamente.
—En ese caso, anda, Angulimāla, ve a Sāvatthī, acércate a esa mujer y dile: «Yo, hermana, desde que nací de Noble nacimiento[382], no recuerdo haber quitado la vida intencionadamente a ningún ser viviente. En virtud de esta verdad, que te mejores tú y se mejore tu hijo».
—Sí, venerable señor.
Y tras responder al Bienaventurado, el venerable Angulimāla fue a Sāvatthī, se acercó a aquella mujer y le dijo: «Yo, hermana, desde que nací de Noble nacimiento, no recuerdo haber quitado la vida intencionadamente a ningún ser viviente. En virtud de esta verdad, que te mejores tú y se mejore tu hijo».
Acto seguido, la mujer y el hijo se pusieron bien.