Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha —Sí, venerable señor —dijo el portero, fue adonde estaba el Nigaṇṭhas Nātaputta, se le acercó y le dio el recado. Entonces, el Nigaṇṭhas Nātaputta, acompañado de muchos Nigaṇṭhas, entró en el vestíbulo de la entrada principal.
Si antes Upāli iba a recibir al Nigaṇṭhas Nātaputta, al verle venir de lejos, y tomando el asiento principal, el mejor, el más elevado y excelente, lo limpiaba con su manto para que se sentara en él. Ahora, habiéndose sentado él mismo en dicho asiento, decía al Nigaṇṭhas Nātaputta:
—Ahí tenéis asientos, venerable señor, sentaos si así lo deseáis.
Dicho esto, el Nigaṇṭhas Nātaputta dijo al seglar Upāli:
—Estás loco, respetable señor, estás atontado, respetable señor. Habiéndote ido diciendo: «Me voy y con esta tesis refutaré la doctrina del asceta Gotama», regresas enmarañado en un gran enredo de doctrinas. Respetable señor, igual que un hombre que va a capar a alguien y regresa sin sus dos testículos, igual que un hombre que va a cegar a alguien y regresa sin sus dos ojos, así tú, respetable señor, te fuiste diciendo: «Me voy y con esta tesis refutaré la doctrina del asceta Gotama», regresas enmarañado en un gran enredo de doctrinas. Respetable señor, te han convencido los trucos para convencer del asceta Gotama.