Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha —Pues, venerable señor, el que brilla más y mejor es el sol al mediodía cuando está en su cenit, en un día despejado del último mes de la estación de las lluvias.
—Pues bien, Udāyi, yo conozco muchos, muchísimos dioses que exceden en resplandor a la luna y al sol. Pero yo no digo: «Pues éste es el máximo esplendor, cuyo esplendor es tal, que no existe nada mayor ni mejor», sin explicar lo que es ese esplendor. Pero tú, Udāyi, hablando de un esplendor que es menor y peor que el de una luciérnaga, dices: «Éste es el máximo esplendor», y no explicas lo que es ese esplendor.
—El Bienaventurado ha cortado el debate, el Bien Encaminado ha cortado el debate.
—¿Por qué dices eso, Udāyi: «El Bienaventurado ha cortado el debate, el Bien Encaminado ha cortado el debate»?
—Venerable señor, nuestros propios maestros dicen: «Éste es el máximo esplendor, éste es el máximo esplendor», pero al preguntarnos, investigarnos y pedirnos explicaciones insistentemente sobre nuestros propios maestros, resulta que estamos vacíos, hueros, equivocados.
—¿Qué te parece, Udāyi?, ¿existe un mundo completamente feliz, existe un camino razonable que lleve a experimentar por uno mismo un mundo completamente feliz?