Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha Ahora bien, no cabe duda de que la observancia de la disciplina ética y el diligente cultivo de la mente para conseguir la sabiduría son exigencias que requieren tiempo, esfuerzo y un ambiente adecuado para producir progresos sensibles; cosas todas ellas de que dispone abundantemente un monje o un ermitaño, pero que el seglar tiene por lo general bastante dificultad en asegurarse. Es por ello por lo que el Buddha, siempre realista, recomendaba a los aspirantes que se decidiesen a «dar el paso», como se decía entonces, de la vida del hogar a la vida sin hogar. Pero precisamente por ese característico realismo, que le llevaba siempre a formular su discurso al nivel y en los términos más apropiados para el auditorio al que se dirigía, y también por su clarividente apreciación del potencial de todos aquellos con quienes entraba en contacto, el Buddha sabía perfectamente que hay casos de personas particularmente dotadas, por más seglares que sean, con buen fruto kármico acumulado y, en la inmortal frase del sermón 36, «con poco polvo en los ojos», que son capaces, aun expuestos a las numerosas solicitaciones de la vida mundanal, de progresar a uno de los cuatro niveles de santidad (ver notas 609, 228-230) e incluso al estado definitivo de arahant o santo totalmente realizado (ver nota 225).