Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha Entonces, por la mañana temprano, el Bienaventurado se vistió, tomó el cuenco y el manto, y se dirigió a Āpaṇa para recolectar comida. Habiendo recorrido Āpaṇa para recolectar comida y habiendo regresado, después de comer se adentró en una arboleda para pasar el resto del día. Habiéndose adentrado en la arboleda, se sentó al pie de un árbol.
El seglar Potaliya, vestido señorialmente, llevando sombrilla y sandalias, estaba dando un paseo en dirección a la arboleda. Habiéndose adentrado en ella, fue adonde estaba el Bienaventurado, se le acercó e intercambió saludos con él. Terminada esta charla amigable y cortés, permaneció de pie a un lado. Mientras permanecía de pie a un lado, el Bienaventurado le dijo:
—Hay asientos, seglar; siéntate si quieres.
Dicho que hubo esto, el seglar Potaliya pensó: «El asceta Gotama me trata de “seglar”» y, enojado y disgustado, permaneció en silencio[533]. Por segunda vez, el Bienaventurado dijo al seglar Potaliya:
—Hay asientos, seglar; siéntate si quieres.
Por segunda vez el seglar Potaliya pensó: «El asceta Gotama me trata como a un “seglar”» y, enojado y disgustado, permaneció en silencio.
Por tercera vez el Bienaventurado dijo al seglar Potaliya:
—Hay asientos, seglar; siéntate si quieres.